TU PUEDES HACERTE RICO CON TU SALARIO

Muchas personas creen que para hacerse ricos necesitan ganar millones desde el inicio, tener una gran empresa, o recibir una herencia, creen que su salario los condena a una vida limitada a simplemente sobrevivir, pero están profundamente equivocados.

He aprendido que la riqueza no se construye con grandes sumas sino con grandes decisiones, no es lo que ganas es lo que ha haces con lo que ganas.

Cada peso que pasa por tus manos es una oportunidad para liberarte o para encadenarte, la mayoría de las personas lo desperdicia en placeres rápidos y luego se pregunta por qué no avanza.

Pero tú puedes ser diferente puedes transformar tu salario en una herramienta de libertad, no importa cuánto ganes, lo que importa es cuánto conservas, cómo lo multiplicas y con qué mentalidad lo haces.

Porque la riqueza es una consecuencia de la disciplina, no de la suerte y si aprendes a usar bien lo que ya tienes. pronto tendrás mucho más. Tu salario no es una condena, es tu primera semilla y si la cuidas con inteligencia, constancia y visión crecerá y cambiará tu vida.

Una forma de hacerte rico con tu salario es entender que tu dinero no debe vivir contigo hoy, debe trabajar para ti y esto comienza con un principio innegociable, págate a ti mismo primero.

Antes de pagar cuentas, antes de gastar en comida, antes de darte cualquier gusto, destina al menos el 10% de tu ingreso para ti, para tu futuro, para tu libertad, no para gastarlo sino para invertirlo.

La mayoría comete el error de esperar a ver cuánto sobra al final del mes para ahorrar, pero al final nunca sobra nada porque el dinero que no tiene un propósito claro encuentra una forma de desaparecer.

Por eso debes automatizar tu riqueza convertir el ahorro en una orden no en una opción, cuando te pagas a ti mismo primero no solo estás construyendo riqueza estás construyendo carácter, estás entrenando tu mente para vivir con menos de lo que ganas, y eso te libera porque quien puede vivir con menos tiene poder de elección, poder de invertir, poder de decidir, sin depender, no importa si al principio es solo el 5% o incluso el 1%, lo importante es empezar, y que ese porcentaje no se toca, no se negocia no se presta. Ese dinero es tuyo, pero para ti, para futuro, y cuanto antes lo entiendas, más pronto cambiarás tu realidad financiera.

Ahora bien, hay quienes dicen es que apenas me alcanza para vivir cómo voy a ahorrar y esa mentalidad es el verdadero problema, porque si no puedes ahorrar con poco tampoco lo harás con mucho.

El problema no es la cantidad es la costumbre y toda costumbre se entrena, no necesitas ingresos gigantes para empezar a construir libertad financiera, necesitas intención, constancia y necesitas tratar tu dinero como una herramienta no como un premio.

Porque si cada vez que cobras, crees que te lo mereces todo lo perderás todo, pero si cada vez que cobras, decides apartar una parte para tu crecimiento, ese simple hábito repetido durante años te hará rico.

Piénsalo así el hombre promedio gasta primero y se preocupa después, el hombre que prospera piensa antes y decide con estrategia, el primero actúa desde la emoción el segundo desde la visión.

Esa diferencia de enfoque crea una diferencia de destino, porque el que tiene visión construye en secreto lo que un día será evidente, mientras todos viven para impresionar hoy, el vive para ser libre mañana.

Esa libertad comienza con una acción tan simple como automática reservar una parte de tu ingreso, antes que nada, sin importar lo que pase sin importar si el mes es difícil, porque esa constancia silenciosa sin aplausos te está llevando a un lugar donde la mayoría jamás llegará.

Al principio puede parecer insignificante, pero con el tiempo ese 10% crecerá se convertirá en tu capital semilla, en tu fondo de inversión, en tu pasaporte a una vida más libre.

No subestimes el poder de lo pequeño cuando eres constante, así como una gota perfora la piedra no por su fuerza sino por su persistencia; así tus ahorros si son inquebrantables abrirán caminos que hoy ni te imaginas.

Todo empieza con una decisión: Pagarte a ti primero, porque si no lo haces tú, nadie lo hará y si tú no eres tú prioridad ¿quién lo hará?

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NO ES LO QUE VENDES SINO COMO LO VENDES

El mayor error que se comete cuando apenas empieza en el ámbito de los negocios, dentro o fuera de internet, es no realizar la debida investigación del mercado.

Esta herramienta provee información valiosa y evita caer en la tentación de hacer lo que uno cree que el mercado necesita.

Pero sin haber hecho la corroboración de que efectivamente ese es el problema que lo aqueja, hay muchas formas de hacerlo,

Es muy importante encuestar al mercado, preguntarle directamente al mercado para saber si la idea que uno tiene realmente es la solución al problema.

Muchas veces, aquello que uno piensa que es el problema del mercado, no es un problema, o resulta que es una situación de menor importancia para esas personas, que realmente quieren algo distinto.

Pregúntale al mercado. Ya sabes que creo que el genio del marketing no soy yo, ni eres tú, sino el mercado.

Tú tienes que ser como un buen sicólogo: debes saber escuchar cuáles son las necesidades de tu industria, de tu público objetivo, de tu avatar, como lo quieras llamar.

Una vez hayas determinado eso, establece la viabilidad del proyecto y cómo diferenciarte.

Otra forma que suele ser efectiva es realizar encuestas de una pregunta abierta. Por ejemplo:

“Si tuvieras a un experto de marketing de negocios o del producto que deseas crear y pudieras hacerle una y tan solo una pregunta,

 ¿cuál sería?”.

Como incentivo para que te respondan, les dices que recopilarás esta información porque vas a crear un producto, un libro o un curso que obedezca a sus necesidades.

“Una vez tenga la información, te voy a invitar a un webinar en el que voy a dar respuesta a las preguntas más frecuentes que he recibido”, les dices.

Ese aliciente es suficiente para que la gente responda. Esta es una alternativa que y lo mejor, ¿sabes qué fue lo mejor? Que en tan solo 24 horas se pueden recibir más de mil respuestas.

Esa es una muy valiosa inteligencia de marketing.

Lo importante, sin embargo, no es la cantidad, sino la calidad de las respuestas. Cuando las lees, vas a encontrar que muchas se repiten, es decir, que hay coincidencia. Esas son las necesidades reales del mercado.

Aquel punto en el que debes enfocarte. Adicionalmente, puedes ver cuál es el lenguaje que utilizan tus clientes potenciales para explicarte qué requieren. Eso es fundamental.

¿Por qué?

Porque te indica cuáles son las palabras con las que podrás generar un mayor impacto en tu estrategia, configurar un mensaje más poderoso.

Eso te dará mucha retroalimentación, no solo a nivel cuantitativo, sino cualitativo, que es lo más importante. Esta valiosa información que te va a confirmar o a desvirtuar las sospechas que tú tenías inicialmente, pero con una base real.

Otro paso, que puede ser simultáneo, es llevar a cabo una investigación de mercado ya no solo con una encuesta a tu público objetivo, sino explorando qué soluciones de otras empresas o personas se ofrecen en el mercado.

Ver cómo abordan el tema, cómo solucionan el problema, qué modalidad usan para entregar el infoproducto: esa, créeme, es muy esa valiosa inteligencia de marketing.

Esa investigación te va a permitir saber un poco más acerca de la necesidad, porque si alguien ya trabaja un nicho de mercado y es un infoproducto parecido al que tú piensas crear, quiere decir que el problema existe, que hay demanda y que amerita una solución.

Esto es algo muy poderoso que muchas veces los emprendedores no atienden: si hay competencia eso porque hay mercado.

Cuando haces esta investigación del mercado, vas a encontrar más de un proveedor que puede trabajar algo distinto, por ejemplo, en inglés.

Lo que debe interesarte es qué hace y cómo lo hace, si el mercado acoge su propuesta, porque de ser así es una fuente de información muy valiosa.

Si no, igual te sirve: te va a decir qué no debes hacer, qué no le interesa a tu mercado potencial.

El consejo importante, es realizar una investigación externa del mercado, es decir, saber qué otras cosas están ofreciendo tus competidores.

Segundo, encuestar a tus potenciales clientes y mirar si lo que tú piensas coincide o no. Cuando hagas el webinar, vas a tener la oportunidad de interactuar con esas personas y eso te da mucha retroalimentación.

Esa encuesta también puede hacerse con clientes previos, aquellos que te compraron en el pasado, o con gente a la que le tengas confianza.

O con personas a las que tú creas que ese producto que tienes pensado es ideal para solucionar su problema. Lo consultas y de esta manera evitas el dolor de cabeza de lanzarlo sin testeo y comprobación y llevarte una gran desilusión.