Las personas más productivas mantienen este estado mental casi constantemente durante sus horas de trabajo, lo que les permite completar en una semana lo que a otros les toma un mes.

Un paso de acción.
Realiza tareas repetitivas que regularmente y establece un temporizador para hacerlas un 30% más rápido esta semana, te sorprenderá descubrir que puedes mantener la calidad mientras reduces drásticamente el tiempo.
Pero trabajar duro y rápido no es suficiente si no estás enfocado en lo correcto, Trabajar inteligentemente es transformador es la mejor manera de emplear mejor tu tiempo, es haciendo muy bien algo que no se quiere hacer.
Este principio es demoledor muchos de nosotros somos extremadamente eficientes haciendo tareas que tienen un impacto mínimo en nuestros resultados finales.
La técnica es simple, pero requiere disciplina, identifica el 20% de tus actividades que generan el 80% de tus resultados y enfocarte implacablemente en ellas esta es la famosa regla 80 20 o principio de Pareto.
Es sorprendente ver cómo se aplica a casi todas las áreas de la vida, el 20% de tus clientes generan el 80% de tus ingresos el 20% de tus productos causan el 80% de tus problemas el 20% de tus actividades producen el 80% de tus resultados.
La realidad es que de las 10 a 15 tareas en tu lista diaria solo 2 a 3 realmente mueven la aguja de tus resultados el resto son distracciones disfrazadas de trabajo. Por eso la importancia de identificar el denominador económico correcto de tu empresa.
Ese número esencial que determina el éxito o fracaso, este mismo principio aplica a nivel personal cuál es tu denominador de productividad esa actividad que si la hicieras constantemente transformaría tus resultados.
Como ejemplo tenemos a Roberto, un consultor independiente quien aplicó este principio y descubrió que pasaba el 70% de su tiempo en tareas administrativas, y solo el 30% en ventas y entrega de proyectos las únicas actividades que generaban ingresos.
Reorganizó su trabajo delegó lo administrativo, y en 3 meses duplicó sus ingresos trabajando menos horas. Otro caso revelador es el de un restaurante, descubrieron que su factor limitante no era la cantidad de comida o bebida por cliente sino la frecuencia con que regresaban.
Diseñaron un programa de satisfacción que duplicó la frecuencia de visitas, triplicando la rentabilidad, sin necesidad de atraer nuevos clientes.
Tu paso de acción hoy es: Identifica las 3 actividades que generan más valor en tu trabajo y programa bloques específicos para ellas mañana. protege ferozmente ese tiempo para maximizar tu impacto.
Necesitas enfocarte no solo en lo importante, sino en lo que haces excepcionalmente bien, las capacidades únicas de las personas más productivas del mundo pasan la mayor parte de su tiempo trabajando en lo que hacen excepcionalmente.
Se concentran en potenciar sus fortalezas naturales hasta niveles extraordinarios numerosas, investigaciones demuestran que cuando trabajas en tus fortalezas, eres hasta 6 veces más productivo que cuando trabajas en áreas donde eres simplemente competente.
Esta idea contradice gran parte de nuestra educación tradicional que se enfoca en arreglar nuestras debilidades, pero piénsalo; Michael Jordan no dedicó su carrera a mejorar su golf, Warren Buffett no intenta ser un gran orador público, Steve Jobs no intentaba ser bueno en programación.
Cada uno se enfocó implacablemente en su zona de genio, Bryan Tracy ejemplifica este principio, él descubrió que tenía un talento natural para la redacción publicitaria en vez de intentar ser bueno en todo, dedicó miles de horas a perfeccionar esta habilidad, como él cuenta: Leí todos los libros estudié durante horas y practiqué constantemente hasta que pude escribir textos persuasivos con la misma facilidad con que otros cambian el canal de televisión.

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