DIRIGE TUS ASUNTOS O TU ASUNTOS TE DIRIGIRAN A TI

En un mundo cada vez más caótico y lleno de distracciones es fácil dejarse arrastrar por las circunstancias y perder el rumbo, tenemos la capacidad de tomar las riendas de nuestra vida y dirigir nuestros asuntos con determinación y propósito, la clave radica en la organización y la gestión efectiva del tiempo como bien decía la escritora Annie Dillard: “Un horario te defiende del caos y del capricho”.

Tener un plan estructurado y seguirlo con disciplina nos permite aprovechar al máximo cada minuto y evitar que nuestro tiempo se desperdicie en actividades improductivas. Benjamín Franklin, era un firme creyente en la importancia del aprovechamiento del tiempo; en su autobiografía describe una rutina estricta de horarios donde dedicaba tiempo equilibrado al trabajo al estudio y a sus aficiones.

Comprendía que el éxito no será únicamente ante el esfuerzo laboral sino también a través del cultivo de la mente, una de las frases más contundentes de Franklin es: “Por cada minuto que pasamos en la organización, una hora es ganada”, esta sabiduría nos recuerda que el tiempo invertido en planificar y organizar nuestras actividades es una inversión que se multiplica exponencialmente en productividad y eficiencia.

Pero la organización no es suficiente por sí sola, debemos tener claro qué queremos lograr, y cómo vamos a conseguirlo. Franklin, también afirmaba: “Al final, la vida se resume en decidir qué quieres conseguir y cómo quieres conseguirlo, todo lo demás es una pérdida”.

En un mundo tan digitalizado y lleno de interrupciones constantes, lo expresado por Franklin, nos recuerda la importancia de mantener el enfoque; estar enfocado es el nuevo cociente intelectual reconociendo que la capacidad de concentrarse y mantener la atención en nuestras prioridades es fundamental para el éxito.

Solo cuando dirigimos nuestros asuntos con determinación y propósito podremos alcanzar el éxito genuino y la realización personal que tanto anhelamos, no deje que las circunstancias lo dominen tome el control de su vida y conviértase en el arquitecto de su propio destino.

Cuidado con los pequeños gastos, un pequeño agujero puede hundir un gran barco, el camino hacia la riqueza y la estabilidad financiera se construye ladrillo a ladrillo centavo a centavo aunque los grandes gastos suelen ser evidentes son los pequeños desembolsos los que pueden pasar desapercibidos y en conjunto convertirse en una amenaza para nuestras finanzas; un centavo ahorrado es un centavo ganado, esta sencilla verdad nos recuerda que cada vez que evitamos un gasto innecesario estamos aumentando nuestro patrimonio neto así como un barco puede hundirse por un pequeño agujero nuestras finanzas pueden verse comprometidas si no prestamos atención a los gastos menores que se van acumulando.

Las épocas difíciles son inevitables tanto en el ámbito personal como en el empresarial y que el ahorro es la mejor defensa contra estas turbulencias el que compra lo superfluo pronto tendrá que vender lo necesario.

Hay que resaltar la importancia y distinguir entre los gastos esenciales y los caprichos pasajeros pero su sabiduría no se limitaba al ahorro también abarcaba la importancia de generar ingresos y hacer que nuestro dinero trabajara para nosotros el camino hacia la riqueza depende de dos palabras, trabajo y ahorro, reconociendo que el esfuerzo y la disciplina son fundamentales para alcanzar la estabilidad financiera.

Franklin también comprendía el valor del dinero y la importancia de no endeudarse innecesariamente es mejor acostarse con hambre que despertarse con deudas, afirmaba, recordemos que las dos pueden convertirse en una pesada carga que compromete nuestra libertad y bienestar.

Preste atención a cada centavo que sale de su bolsillo y evalúe si realmente es un gasto necesario y bien pensado, recuerde que el ahorro y la inversión inteligente son las claves para construir un futuro financiero sólido y estable.

Podemos vivir una vida, donde el dinero el tiempo y la salud, no sean un problema.

QUE NOS ENSEÑA EL BAMBU JAPONES

Dicen que el bambú japonés tiene un modo muy particular de crecer. Una vez que siembras la semilla, seguramente, te preocupas por cuidarla y regarla, No importa cuánto se lo riegue o abone. El bambú no crecerá ese año. Aparentemente nada sucede.

Pasan los primeros meses y este no crece. Es más, nada se hará visible durante los siete primeros años.

CUANDO HAY FALTA DE EXPERIENCIA
Esto hace que, quien lo siembra por primera vez, crea que todo es un esfuerzo perdido. Pero algo maravilloso está por suceder durante el séptimo año..

El cultivador inexperto pensará que la semilla ha muerto. O que sus cuidados durante las primeras semanas no han sido los adecuados. Pero pensar de esta forma es un error. Porque el bambú necesita de 7 años de cuidados para salir a la superficie.

Durante esos 7 años el bambú genera sus raíces, se carga de la energía necesaria para crecer. Porque después de ese período, el árbol crecerá 30 metros en sólo 6 semanas.

Después de 7 años de preparar el suelo, fortalecer sus raíces y generar todo lo necesario para su crecimiento, el bambú sale a la superficie para mostrarse sano y fuerte.

El bambú no se tomó 6 semanas para crecer. Sino 7 años . Y el cuidado que le brindaron durante ese tiempo posibilitó que el árbol creciera.

TIEMPO Y DEDICACION

Esta historia nos deja una gran enseñanza y es similar a lo que nos pasa muchas veces en la vida. En general nos apresuramos y nos ponemos ansiosos si no logramos inmediatamente un objetivo. Muchas de nuestras metas, especialmente las más ambiciosas, requieren tiempo y dedicación.

En la vida no todo tiene que florecer a las semanas, a veces las cosas más hermosas pueden nacer después de 7 años.

DESPUES DE LA ESPERA VIENE EL CRECIMIENTO
En solo seis semanas, la planta de bambú crece increíblemente…

Aparentemente de un día para el otro crece más de 30 metros.
La pregunta inmediata es: ¿tardó solo seis semanas en crecer? No, en realidad se preparó siete años para dar el gran salto, gracias a la paciencia y a la esperanza de quien la cuidó.
Durante los primeros años, la plantita de bambú estaba creando sus fuertes raíces que le permitirían sostener lo “inmenso” que estaba por venir.


Así trabajamos los Emprendedores, año tras año, muchas veces sin saber si aquello que hemos entregado la vida ayudará a crecer nuestro negocio. Pero la vida y las historias nos muestran que cada acto de amor y cada entrega ayudan a fortalecer las raíces que sostendrán un futuro enorme de un nuevo emprendedor, que comenzó allí con la esperanza de crecer y dar buenos resultados.

Cuando sintamos desaliento, cuando estemos muy cansados, cuando no veamos aparentemente resultados en la tarea, solo pensemos que estamos echando raíces, porque nuestro bambú las necesita para llegar muy alto.

Es época de evaluación y balance de la vida , la formulación de planteos sobre las metas cumplidas, la frustración por lo no alcanzado… A los emprendedores nos resulta difícil conocer hasta dónde llegará nuestra influencia en cada nueva persona que se nos une al equipo. Especialmente a los que trabajamos con personas que vienen de un sistema de trabajo tradicional.

Sembrando con amor , paciencia y esperanza, esas pequeñas semillas, aunque no alcancemos a verlas florecer, si hacen crecer emprendimiento y fortalecen sus raices, veran el creciemiento exponencial.
Este relato quizás nos de una respuesta; y es que existe en la naturaleza un ejemplo de desarrollo y crecimiento que puede servirnos para pensar nuestra vida y de quienes nos rodean.