SOBREVIVIR A UN ATAQUE CARDIACO

Sobrevivir a un ataque cardíaco o derrame cerebral puede acarrear muchas otras necesidades de cuidado personal y de salud, y con frecuencia los supervivientes deben recurrir a la ayuda de un familiar o amigo cercano.

El cuidado entre distintas generaciones ha sido por mucho tiempo una parte importante de la cultura hispana/latina. Sin embargo, cada vez más investigaciones demuestran que las personas que se desempeñan como cuidadores no remunerados pueden no recibir el cuidado que necesitan para llevar vidas más largas y saludables, según considera la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón), como la principal organización sin ánimo de lucro del mundo centrada en la salud del corazón y el cerebro para todos.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. informan que, en su conjunto, uno de cada cinco adultos en los Estados Unidos brinda cuidado o asistencia en forma regular a un familiar o amigo con un problema cardíaco o una discapacidad; el 58 % son mujeres y casi un tercio brinda cuidado durante al menos 20 horas por semana. Según un informe sobre los cuidadores hispanos, esas cifras son mucho más altas dentro de la comunidad hispana/latina:

  • Un tercio (36 %) de los hogares hispanos tienen al menos un familiar cuidador.
  • Casi tres cuartos (74 %) de los cuidadores hispanos son mujeres.
  • Las personas hispanas pasan 17 % más de tiempo brindando cuidado (37 horas por semana) que las personas no hispanas (31 horas por semana).
  • Alrededor del 84 % de los cuidadores hispanos consideran que su rol es lo que se espera de ellos por haber sido criados.
  • El 70 % considera que sería una vergüenza para su familia no aceptar sus roles como cuidadores, en contraposición a lo que opina el 60 % de los no hispanos.

Cuidar de nuestros seres queridos mayores de edad ha sido una larga tradición de la comunidad hispana/latina.

Incluso cuando no están enfermos o no tienen una afección crónica, es común que nuestra abuela o abuelo vivan en un hogar multigeneracional.

Sin embargo, a medida que envejece nuestra población y más personas viven más tiempo luego de tener un ataque cardíaco o un derrame cerebral, el cuidado que se necesita está adquiriendo una nueva dimensión”, expresó la experta voluntaria de American Heart Association Adriana Quinones-Camacho, M.D., el jefe de medicina en NYU Langone Health y es Profesora aociada de medicina en la Escuela de Medicina Grossman de NYU.

 “Debemos reconocer que pueden existir costos financieros relacionados con el cuidado, así como mayores riesgos sobre la salud física y psicológica. Entre las personas que cuidan familiares con enfermedades crónicas, como la insuficiencia cardíaca, se observó aislamiento social y ruptura de las relaciones con personas ajenas a la familia”.

No obstante, vivir en una familia multigeneracional puede tener beneficios, como se manifiesta en Compromiso de las familias en el cuidado cardiovascular en adultos: Una declaración científica de la American Heart Association.

La declaración muestra que, en el caso de las familias hispanas/latinas y no angloparlantes, es probable que los miembros más jóvenes y adolescentes tengan más conocimiento sobre el idioma inglés y la cultura estadounidense que los miembros de mayor edad del hogar.

 Aprovechar las mayores habilidades idiomáticas y culturales de las generaciones más jóvenes para optimizar el compromiso del paciente en el autocuidado y las estrategias de fomento de la salud puede ser útil para comprometer a toda la familia en el cuidado de los seres queridos.

A continuación, se incluyen algunos consejos para ayudar a los cuidadores a cuidar de sí mismos:

  • Averigüe todo lo que pueda sobre la afección de su ser querido. El saber otorga poder.
  • Establezca límites; diga ‘no’ cuando sea apropiado, no se quede con lo que no puede cambiar y reconozca que está dando lo mejor de sí.
  • Haga una dieta saludable con poca cafeína.
  • Descanse lo suficiente.
  • Busque un sistema de apoyo y comparta sus sentimientos con alguien que quiera escucharlo o comprenda lo que siente.
  • Cultive su vida espiritual y concéntrese en las cosas que agradece todos los días.
  • Hágase tiempo para usted y sus amigos; participe de actividades que disfrute, como la actividad física regular.
  • Controle su salud, mantenga sus turnos médicos y odontológicos actualizados y comunique a su profesional de atención de la salud si experimenta señales de depresión, que pueden tratarse con terapia de conversación o medicación.

También es aconsejable estar preparado para cualquier posible emergencia médica:

  • Si está cuidando a una persona con riesgo de sufrir un ataque cardíaco o derrame cerebral, reconozca las señales de advertencia y llama al Numero de emergencia de tu ciudad o tu país
  • sí experimenta alguna de ellas. Para identificar las señales de derrame cerebral, no olvide la sigla R.A.P.I.D.O.
    • R. Rostro caído
    • Á. Alteración del equilibrio
    • P. Pérdida de fuerza en el brazo
    • I. Impedimento visual repentino.
    • D.ficultad para hablar.
    • Obtén ayuda, llama al Numero de emergencia de tu ciudad o tu país
  • prenda RCP solo con las manos. La investigación demuestra que la mayoría de los paros cardíacos extrahospitalarios ocurren en los hogares.
  • Esté preparado para salvarle la vida a un ser querido que sufra un paro cardíaco: llama al Numero de emergencia de tu ciudad o tu país y presione fuerte y con rapidez en el centro del pecho.

“Muchos cuidadores se encuentran en el otro extremo del espectro y probablemente estén más cerca de prepararse para los cuidados al final de la vida.

Existen muchas opciones y recursos para ayudarlo y ayudar a su ser querido a enfrentar esta época difícil”, “La planificación anticipada puede eliminar mucho del estrés presente en las obligaciones de los cuidadores”.

Podrá encontrar más información sobre cómo prevenir la enfermedad cardiovascular aquí.