NO ES LO QUE VENDES SINO COMO LO VENDES

El mayor error que se comete cuando apenas empieza en el ámbito de los negocios, dentro o fuera de internet, es no realizar la debida investigación del mercado.

Esta herramienta provee información valiosa y evita caer en la tentación de hacer lo que uno cree que el mercado necesita.

Pero sin haber hecho la corroboración de que efectivamente ese es el problema que lo aqueja, hay muchas formas de hacerlo,

Es muy importante encuestar al mercado, preguntarle directamente al mercado para saber si la idea que uno tiene realmente es la solución al problema.

Muchas veces, aquello que uno piensa que es el problema del mercado, no es un problema, o resulta que es una situación de menor importancia para esas personas, que realmente quieren algo distinto.

Pregúntale al mercado. Ya sabes que creo que el genio del marketing no soy yo, ni eres tú, sino el mercado.

Tú tienes que ser como un buen sicólogo: debes saber escuchar cuáles son las necesidades de tu industria, de tu público objetivo, de tu avatar, como lo quieras llamar.

Una vez hayas determinado eso, establece la viabilidad del proyecto y cómo diferenciarte.

Otra forma que suele ser efectiva es realizar encuestas de una pregunta abierta. Por ejemplo:

“Si tuvieras a un experto de marketing de negocios o del producto que deseas crear y pudieras hacerle una y tan solo una pregunta,

 ¿cuál sería?”.

Como incentivo para que te respondan, les dices que recopilarás esta información porque vas a crear un producto, un libro o un curso que obedezca a sus necesidades.

“Una vez tenga la información, te voy a invitar a un webinar en el que voy a dar respuesta a las preguntas más frecuentes que he recibido”, les dices.

Ese aliciente es suficiente para que la gente responda. Esta es una alternativa que y lo mejor, ¿sabes qué fue lo mejor? Que en tan solo 24 horas se pueden recibir más de mil respuestas.

Esa es una muy valiosa inteligencia de marketing.

Lo importante, sin embargo, no es la cantidad, sino la calidad de las respuestas. Cuando las lees, vas a encontrar que muchas se repiten, es decir, que hay coincidencia. Esas son las necesidades reales del mercado.

Aquel punto en el que debes enfocarte. Adicionalmente, puedes ver cuál es el lenguaje que utilizan tus clientes potenciales para explicarte qué requieren. Eso es fundamental.

¿Por qué?

Porque te indica cuáles son las palabras con las que podrás generar un mayor impacto en tu estrategia, configurar un mensaje más poderoso.

Eso te dará mucha retroalimentación, no solo a nivel cuantitativo, sino cualitativo, que es lo más importante. Esta valiosa información que te va a confirmar o a desvirtuar las sospechas que tú tenías inicialmente, pero con una base real.

Otro paso, que puede ser simultáneo, es llevar a cabo una investigación de mercado ya no solo con una encuesta a tu público objetivo, sino explorando qué soluciones de otras empresas o personas se ofrecen en el mercado.

Ver cómo abordan el tema, cómo solucionan el problema, qué modalidad usan para entregar el infoproducto: esa, créeme, es muy esa valiosa inteligencia de marketing.

Esa investigación te va a permitir saber un poco más acerca de la necesidad, porque si alguien ya trabaja un nicho de mercado y es un infoproducto parecido al que tú piensas crear, quiere decir que el problema existe, que hay demanda y que amerita una solución.

Esto es algo muy poderoso que muchas veces los emprendedores no atienden: si hay competencia eso porque hay mercado.

Cuando haces esta investigación del mercado, vas a encontrar más de un proveedor que puede trabajar algo distinto, por ejemplo, en inglés.

Lo que debe interesarte es qué hace y cómo lo hace, si el mercado acoge su propuesta, porque de ser así es una fuente de información muy valiosa.

Si no, igual te sirve: te va a decir qué no debes hacer, qué no le interesa a tu mercado potencial.

El consejo importante, es realizar una investigación externa del mercado, es decir, saber qué otras cosas están ofreciendo tus competidores.

Segundo, encuestar a tus potenciales clientes y mirar si lo que tú piensas coincide o no. Cuando hagas el webinar, vas a tener la oportunidad de interactuar con esas personas y eso te da mucha retroalimentación.

Esa encuesta también puede hacerse con clientes previos, aquellos que te compraron en el pasado, o con gente a la que le tengas confianza.

O con personas a las que tú creas que ese producto que tienes pensado es ideal para solucionar su problema. Lo consultas y de esta manera evitas el dolor de cabeza de lanzarlo sin testeo y comprobación y llevarte una gran desilusión.

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